por que será que no sé
irme
de la única manera razonable
como quien se va
dando portazos, golpeando la pena
la puerta
con tanta fuerza
que ni se le ocurra
volver a abrirse
será que le temo al encierro
al de este adentro desolado y oscuro
al de aquel afuera que es igual
sera que con mis propias manos
sólito sólo piedra sobre piedra armé
este suntuoso castillo
con sus habitaciones repletas
de ausencia
su paz ceremonial
el aire marmóreo en los pasadizos
y este cuerpo en abstracto
reposando en las escaleras
como la sombra de la sombra de un gato
será porque no me sobran
puertas entreabiertas
y en cambio sí
los enigmas, las certezas siniestras
será porque del otro lado de cada puerta
nunca hay narices para recibir el golpe
y entonces el portazo
pasa a ser una mera pose
un desesperado intento de literatura
en fin
una auténtica pelotudez
sábado, febrero 20, 2010
miércoles, febrero 10, 2010
sui generis
yo no soy como girondo
a mí no me alcanza con que sepan volar
las mujeres
no puedo ser feliz abrazado
entre sus tentaculos
acariciando sus escamas
no puedo con mujeres como palmipedos
o tuberculos
yo ni siquiera las quiero voladoras
un réptil mañoso como yo
no podría hacer nada con eso
tampoco soy como alejandra
yo vivo envuelto en la noche
pero no estoy enamorado de ella
ni de su misterio
me espanta la sola idea de quedarme
quieto
la ausencia no es a mí lado
una silueta recostada
tibia
en el otro extremo del colchón
es una sombra siniestra
amenazante
menos aún soy como julio
ya no me siento nada cronopio
más que cuando necesito creer
que todo esto que no-pasa
por algo (no) será
si yo apenas puedo con las palabras
esta maldición llamada poesía
ha durado demasiado
del otro lado del espejo
estará el kibbutz, el yonder
el cielo de la rayuela
y de este lado estoy yo
que no me parezco a nadie
ni siquiera a mí mismo.
a mí no me alcanza con que sepan volar
las mujeres
no puedo ser feliz abrazado
entre sus tentaculos
acariciando sus escamas
no puedo con mujeres como palmipedos
o tuberculos
yo ni siquiera las quiero voladoras
un réptil mañoso como yo
no podría hacer nada con eso
tampoco soy como alejandra
yo vivo envuelto en la noche
pero no estoy enamorado de ella
ni de su misterio
me espanta la sola idea de quedarme
quieto
la ausencia no es a mí lado
una silueta recostada
tibia
en el otro extremo del colchón
es una sombra siniestra
amenazante
menos aún soy como julio
ya no me siento nada cronopio
más que cuando necesito creer
que todo esto que no-pasa
por algo (no) será
si yo apenas puedo con las palabras
esta maldición llamada poesía
ha durado demasiado
del otro lado del espejo
estará el kibbutz, el yonder
el cielo de la rayuela
y de este lado estoy yo
que no me parezco a nadie
ni siquiera a mí mismo.
sábado, enero 02, 2010
alegato
poesía es ser como la seda
que repasa el cuchillo
antes de cometer el crimen
como un antidoto demasiado tarde
un tren demasiado a tiempo
como agua que calma mal la sed
en cada palabra que escribo
se esconde una razón para todo esto
lo que ahora mismo está mutando poema:
yo no escribo para encontrarla
escribo para enterrarla
lo más profundo
que repasa el cuchillo
antes de cometer el crimen
como un antidoto demasiado tarde
un tren demasiado a tiempo
como agua que calma mal la sed
en cada palabra que escribo
se esconde una razón para todo esto
lo que ahora mismo está mutando poema:
yo no escribo para encontrarla
escribo para enterrarla
lo más profundo
viernes, diciembre 25, 2009
incertidumbre
no le temo la noche que se cierne
como buitre sobre un corazón de niño
ni al destino porque sé
que no existe
y no estará allí
para discutir a la muerte
llegado el caso
no le temo a mi propia sangre
aunque quisiera no verme nunca más
sangrando
no le temo a los venenos secretos
a las maldiciones de otras eras
a los colores que no puedo
imaginar siquiera en la oscuridad
tampoco a las palabras
cuyo significado se ha perdido
irremediablemente
no temo no llegar a tiempo
que todos se hayan ido a casa
estoy más que acostumbrado
a la desolación
tampoco al polvo del camino
ni a lo que se esconde detrás
no temo no poder regresar
en verdad a lo único que temo
es al regreso.
como buitre sobre un corazón de niño
ni al destino porque sé
que no existe
y no estará allí
para discutir a la muerte
llegado el caso
no le temo a mi propia sangre
aunque quisiera no verme nunca más
sangrando
no le temo a los venenos secretos
a las maldiciones de otras eras
a los colores que no puedo
imaginar siquiera en la oscuridad
tampoco a las palabras
cuyo significado se ha perdido
irremediablemente
no temo no llegar a tiempo
que todos se hayan ido a casa
estoy más que acostumbrado
a la desolación
tampoco al polvo del camino
ni a lo que se esconde detrás
no temo no poder regresar
en verdad a lo único que temo
es al regreso.
martes, diciembre 22, 2009
Sueño de una noche de verano
Yo, parado frente al espejo. Cada fibra de mi cuerpo tensa, expectante, los ojos fijos en el cristal. De repente yo, palpándome la cabeza, apartando mi pelo casi muerto, seco y grasoso. Descubriendo la piel herida, repleta de manchas rosadas. De repente caigo en la cuenta: un desconocido me mira en el espejo. Un ser horrible, encorvado y panzón, con la cabeza casi rapada, cubierto de manchas rosadas y un pelo seco y grasoso. Sus ojos negros clavados en mí: es una mirada llena de asco, algo que mira en mi lo asusta y lo consterna. El extraño sujeto deja entonces de mirarme se rasca la cabeza, se sienta en el piso y llora. Yo me quedo ahí quieto, mirandolo y pienso: solo ahora que me he liberado de él, verdaderamente soy.
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