anhelo
el día aquel en que
mi genio maligno
mis profetas malditos
mis agoreros encandilados por la muerte
dejen de susurrar en mi cabeza
sus falsos diagnosticos
sus pronosticos reservados
el dia en que mi deseo
fluya otra vez libre
vuelva a ser como el río
caudaloso que rompe
las paredes de todos los diques del mundo
el dia en que mis pulmones se vacien de espuma
y respire con todo el pecho
como un globo aeroestatico en pleno vuelo
el dia en que a mi cancion ya nada le averguence
y que a mi tristeza no le deba ninguna fidelidad
el dia en que mi palabra vuelva a ser tenaz
y la melancolia vuelva a ser azul
calma, lunar
yo voy a volver a escribir
poemas sobre barcos
manifiestos antes que anecdotarios
hasta algun que otro himno
porque no
por el momento y hasta nuevo aviso
la poesia continua
como un perro que persigue su propia cola
o como un ciego en un laberinto
sin poder decir
pero sin dejar de intentarlo.


