domingo, octubre 19, 2008

debajo de la palabra

como un lobo hambriento
en un bosque inabarcable
perdido
escapando de nadie
solo para no estar quieto
en la boca el agrio sabor
a sangre
de otra jornada de cacería
el olor almizclado de dos cuerpos
que yacen en la tierra
quietos

soy vertical
vertiginoso movimiento
voraz vorágine de brazos
y piernas entrelazadas
como una daga que se clava en la noche
y revuelve en sus entrañas
buscando un corazón

bajo una luna enferma
que se tapa la cara para no mirar
el asco las risas el miedo
algo se oculta, algo asecha
algo siniestro gira y me enseña
su rostro de araña
la única huida real
es la que comienza una vez
y ya nunca termina
una persecución agotadora
tan larga como la vida de un animal
tan breve como su muerte

miércoles, octubre 08, 2008

Ophidia

vuelve
como la sangre que regresa
al cuerpo de un muerto
al cabo de una era
se arrastra por debajo
en círculos lentos y pegajosos
tiene piel de cobra
áspera
escamosa
sus ojos blancos de rabia
es inaprensible
como un montón de fragmentos
filosos
un torrente de palabras
como agujas
su mera presencia subrepticia
late
ella es ese dolor que se aferra
hinca sus dientes
y sigue
se esconde detrás de cada frase
es como el beso amargo en la boca
de una medusa
que nunca se termina
permanece inmutable
sin piedad
y al cabo se vá
se vá con la noche y con mi muerte
se vá pero se queda
como un perfume negro
impregnado en la poesía
su rancia efervescencia
supurando cada verso
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