sábado, abril 17, 2010

intervalo

entre lo que se fue una y otra vez
irremediablemente y lo que no
llega nunca
me quedé mudo contemplando
el cielo de La Noche
había dos lunas
una amarilla y una plateada
una porque espero todavía
otra porque ya no quiero
y además un firmamento de faroles
apenas encendidos
algunos autos sin rumbo
suicidas solitarios
las primeras estrellas quizás muertas
a un millon de kilometros
y toda esa luz pálida
anaranjada, grisacea y celeste
salpicando como una garúa finisima
las veredas, las paredes desnudas
el andar sigiloso de los perros
mi cuerpo que va como una sombra
penetrando en el absurdo de esta ciudad
es obvio lo que pasa
aunque no cambie nada al decirlo:
ha llovido demasiado
(he llovido demasiado)

3 comentarios:

°°La Peperina°° dijo...

he llovido demasiado, saludos chilenos!!!

Maria Eugenia dijo...

qué lindo final, el mejor...

Lucas dijo...

Es curioso lo del verbo llover... en el interior lo usan en sentido de "me moje en la lluvia". Debo admitir que le da un toque muy especial a tu final.

El escenario es increíble... los perros, las luces.... y me resultó muy interesante esto de la luna y las estrellas como ambivalentes, que son esperanza (y luz), y son desencanto (y muerte).

He llovido demasiado.

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