jueves, marzo 01, 2007

Querer

I
No le creo al sol, no le creo. Sino lo toco no es real, lo que no quiere decir que no exista. Solo que el sol no es innegable y por lo tanto, no es real.
Abstracto, intangible. El sol es la luz que (como rezan los libros viejos) sale de los ojos mismos. Ese es el sol auténtico. Al otro no le creo. Ahí tan alto e indiferente. No le creo. En cualquier momento se cae, se cae como una pelota roja y grande de vidrio absurdo y se vuelve mil pedacitos puntiagudos que me cortan los pies. No le creo al sol, pero tampoco me rehúso de su lumbre. Mejor mentirme que juntar los pedazos naranja y verde de la tarde. Mejor mentirme.

II

Conozco a una mujer deshabitada. Tiene el alma desierta, seca como un jardín de luna. En sus ojos alguna vez faroles vivaces, ni gota de ese incógnito resplandor.
Sobre ella cada día, un sol irreal e intrascendente la espera - no le creo al sol no le creo – y ella lo parpadea de a grandes sorbos y se va a volar.
Una vez y por un instante lo tuvo todo. El tacto de un par de manos cálidas, la mirada fiel de unos ojos lluviosos, los besos de un abismo sin labios. Entre sus dedos lo tuvo, pero prefirió volar. Alta, seca y distante, dentro de su cáscara de nuez. Lo tuvo todo y prefirió perderlo. Lo tuvo todo, pero se fue entre vuelos.

III

Duele querer-cantar y que no haya espacio. Duele la rabia la asfixia que aprieta que encierra que asfixia que calla que mata que perfora y atornilla. Que duele
Porque Toda canción se inscribe en el silencio. Silencio necesario que como hoja en blanco aguarda presuroso un desenlace. Una voz que irrumpa en el vacío. Una respiración. El tacto que busca el ruido que busca el tacto que busca el ruido. Algo. Alguien. Que sea quien sea, pero quien sea, que sea de una vez.

IV

y al final tantas ansias de otra piel…
pero no de cualquier otra piel
OTRA
piel
sin abismos ni prisas
(ni lunes ni hastíos)
mas allá del tacto del
desencuentro-intangibilidad
que cuando vos estés ya no sea
y hacernos silencio entre todo este ruido los dos
hacernos
como un bollito de sombra los dos
hacernos
deshacernos
los dos
hacernos
deshacernos
(los dos).

V

De ninguna manera, Querer no se dice en infinitivo. Precisa de persona, de lugar, y tiempo. Sobre todo de tiempo precisa querer. Querer es eso que no puede más que escribirse entre seudónimos y alegorías. Querer mancha la ropa y la piel de dulzura y de nostalgia. Querer no cabe. Entre los renglones de la agenda, entre los cuadritos de un calendario, no cabe. “Te quiero”, no se dice relojeando la prisa. Se dice sin miedo a empalagarse de rosa y blanco dulzón. Sobre todo cuando hace frío y hace tiempo se dice “te quiero”. Sobre todo cuando hace tiempo. Porque Querer necesita del tiempo como la canción al silencio. Y como el silencio a la canción

VI

Y mataría a cualquiera, hasta a ella, de a muy poco para volar más alto todavía. Hasta golpearse contra el celeste del raso y volver. Entonces ya no tendría las palabras que optó por tirar. Esas ganas de ser y de no ser y que tuvo que dejar atrás para no despertar de repente en este inframundo. Y seria la nada igual que ellos, pero mas triste aun, porque en el fondo todas esas sombras que atesora indelebles - pertenencia del pez a la jauría - jamás la dejarían sentirse marea. Mejor que cierre los ojos y que vuele. Mejor que vuele alto que si deja de volar se da cuenta de que todo es mentira, que hasta el mismo sol es mentira. Hasta que la noche se asome cruda pero cierta, mejor que vuele. Mientras pueda cerrar los ojos bien fuerte, hasta que el sol se caiga y la noche se aparezca certera, que vuele
Hasta que algún día.

VII

Porque este mamarracho de voces y ruido blanco no es silencio. Es maraña y punto. Sin grietas ni espacios, maraña y punto.
Y después del punto la historia no sigue
SE-TER-MI-NA
No sigue.
No hay espacio para escribir después del punto. Aunque sobren los reglones, el punto ha dicho. Y nadie dice nada después del punto. No sigue la historia, no sigue. Se termina. Nadie dice nada. No sigue.
Nadie
dice nada
No sigue
Se termina.

(y punto)
.

2 comentarios:

tincho dijo...

No quedaría satisfecho dejandote una firma que verse simplemente que me encantó este texto. Pero qué más puedo esperar de un lunes a esta hora, que me encontró de sorpresa en tu blog.
Hermoso el paragrafo V, que lo leí primero en tu flog, y creo que así como el capítulo VII de Rayuela, ocupará un lugar privilegiado en mi memoria.

"Mejor que vuele alto que si deja de volar se da cuenta de que todo es mentira, que hasta el mismo sol es mentira."

Todo es mentira...

Ay, te necesito ahora para una charla metafísica con mate que te debo hace tiempo...

Un abrazo querido!!!

tincho!

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

cuánto amor platónico...

Nada es mentira.
A las pruebas me remito.

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