martes, diciembre 22, 2009

Sueño de una noche de verano

Yo, parado frente al espejo. Cada fibra de mi cuerpo tensa, expectante, los ojos fijos en el cristal. De repente yo, palpándome la cabeza, apartando mi pelo casi muerto, seco y grasoso. Descubriendo la piel herida, repleta de manchas rosadas. De repente caigo en la cuenta: un desconocido me mira en el espejo. Un ser horrible, encorvado y panzón, con la cabeza casi rapada, cubierto de manchas rosadas y un pelo seco y grasoso. Sus ojos negros clavados en mí: es una mirada llena de asco, algo que mira en mi lo asusta y lo consterna. El extraño sujeto deja entonces de mirarme se rasca la cabeza, se sienta en el piso y llora. Yo me quedo ahí quieto, mirandolo y pienso: solo ahora que me he liberado de él, verdaderamente soy.

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